A pesar del fanatismo local por la pizza de media masa rebosante de mozzarella, en los últimos años se abrieron paso opciones que rinden culto a la vera pizza italiana: finita, con poco queso y cocinada en horno a leña. Si bien todavía tiene sus detractores, el paladar argentino parece aceptar la tradición mediterránea cada vez con mayor entusiasmo.
La cocina vegetariana y natural ya no está sola en el centro de la escena gastronómica: ahora, la carne pide revancha apostando a nuevas formas de consumo que exceden la visita a la parrilla o el asado doméstico. Ciclos temáticos, culto en las redes sociales e íconos locales: estas son las coordenadas de la tendencia que está en boca de todos.
Gracias a una intensa labor de revalorización y exposición de la gastronomía regional, el famoso cocinero peruano Gastón Acurio logró imponer la cocina de su patria en el mundo con un plato insignia: el ceviche. Buenos Aires no se quedó afuera de la movida y la preparación cítrica a base de pescado se puede hallar tanto en restaurantes high class como en bodegones kitsch.
Lejos de aminorar su marcha, el boom de las hamburguesas en Buenos Aires se afianza con la apertura de nuevos locales temáticos, se abre paso en los menús de los restaurantes de alta gama y en bares, y explora recetas alternativas al clásico medallón de carne. De chorizo, de salmón, de ciervo: los chefs porteños buscan incansablemente ingredientes que puedan evolucionar el sándwich carnívoro más famoso del mundo.
La razón, muy probablemente, es que desde su restauración y conversión en Boulevard Caseros en 2007 se volvió una de las avenidas más lindas y apreciadas de Buenos Aires. Cada vez surgen más propuestas en sus cuadras y cada vez más gente sucumbe ante su encanto. A algunos les recuerda a París y a otros les parece una versión boutique de Avenida de Mayo.
El viajero que lea estas líneas sabrá que no es algo que hayamos inventado acá: basta dirigir la mirada a destinos urbanos que van de Ámsterdam a Copenhague (pero sobre todo a las principales ciudades de Estados Unidos) para ver replicado este formato en múltiples vidrieras. Ahora, por fin, parece haber llegado el momento de importar –y adaptar, y resignificar– esa costumbre internacional.
El frenesí por las “better burgers” es un reflejo de una tendencia afianzada en los Estados Unidos, que hoy está alcanzando su máxima expresión local. Por mes, estos números dan una venta de 15.000 unidades a precios que rondan los 80 y 90 pesos por sándwich (con bebida y guarnición, el combo puede ascender a 150).
Grandes espacios que reúnen buenas propuestas de gastronomía al paso se reproducen por todo el país. Pronto, Anthony Bourdain y Claus Meyer se sumarán a sus filas. Comida recalentada, precios insólitos y un sinfín de niños corriendo alrededor. Enormes comederos que dividen sus propuestas entre el fast food de siempre (McDonald’s, Burger King) y opciones “gourmet” que nunca, o casi nunca, están a la altura de su pretensión.
Señalan qué es lo novedoso, lo cool y lo que vale la pena consumir, siempre a la sombra de la cultura mainstream. Una moda joven de un reducto neoyorkino que acaparó al mundo y llegó a Buenos Aires. Williamsburg, Brooklyn. Un grupo de jóvenes en sus veinte, con pantalones ajustados, camisas de leñador, botas en punta y barbas prominentes, camina por una calle graffiteada hasta el liquor store donde va a comprar un Fernet Branca para la tarde.
Imaginate un día de sol de marzo, caluroso pero no sofocante. Imaginate que estás sentado en una galería de estilo colonial donde corre una brisa fresca. Que a tu alrededor ves infinitos campos plantados con viñedos y, al fondo, montañas. Que se te acerca una señora muy amable con una canasta llena de empanaditas salteñas, horneadas con papa y acompañadas por una salsa picantona; las más ricas que vas a probar en mucho tiempo.
About
Abril Correa Leveratto
Nacida y criada en Buenos Aires. 23 años. Estudiante de Letras en la UBA. Periodista especializada en contenidos gastronómicos y de lifestyle.